¿¡Jazztel a cinco euros!?

jazztel-grafico-diario-10-septiembre-2010-version-calienteHace unos años escribía en elEconomista un artículo en el que, en clave irónica, ilustraba a los lectores sobre las cinco reglas a seguir para convertirse en el perfecto calientavalores. Una de ellas era la práctica de un análisis técnico imaginativo, o inductivo, si se prefiere. Se trataba no sólo de realzar el potencial alcista de la gráfica, por más que estuviera muy escondido, o incluso ausente. Lo principal era hacer ver, dibujando para ello las líneas y flechas que fueran necesarias, lo que aún no se podía ver, ese objetivo con ganancias porcentuales de doble o triple dígito que estaba ahí y que había que descubrir altruistamente para los cegados lectores.

Este fin de semana pasado he tenido ocasión de rememorar todo esto al ver cómo en los foros de bolsa se preparaba el calentamiento de Prim, uno de los muchos chicharros que abundan en nuestro Mercado Continuo. Las mismas artimañas de siempre, aunque, afortunadamente, parece que sin los resultados apetecidos para sus instigadores.

Y si hay un valor chicharrero por excelencia en nuestro mercado, ése no es otro que Jazztel, campo abonado durante años para artimañas centimeras de agencias con pocos escrúpulos y seguramente el título que más pequeños inversores ha dejado atrapados por el camino en ese rodillo maldito que suponen las prolongadas  tendencias bajistas para aquéllos que se arriman a este mundo de la bolsa sin la protección de los stops.

Desde luego, si nosotros tuviéramos que calentar ahora mismo un valor de nuestro mercado, elegiríamos, sin dudarlo, a Jazztel. Ya sabemos que el título les queda grande a estos calientavalores de tres al cuarto que habitan estas latitudes, pero técnicamente presenta una estructura idónea para, con un poco de imaginación, hacer caer en la trampa a algún incauto.

Y es que hay que reconocer que Jazztel presenta, a pesar de todo, un buen aspecto técnico. El respeto de esa directriz alcista azul denota cierta fuerza, máxime teniendo en cuenta lo visto de un tiempo a esta parte en el mercado nacional.  Incluso no resulta difícil mantener que la cotización lleva un año consolidando la gran subida de 2009, antes de desplegar una nueva onda al alza. Sólo sería necesario añadir una oportuna flecha que diera por supuesto el inevitable camino del precio hacia el techo del canal de líneas azules, resaltar esos cinco euros como objetivo inexorable marcado por los dioses del parqué y ya tendríamos hecho casi todo el trabajo. Ahí radica precisamente la diferencia: una cosa es entender algo como probable y marcar unas premisas que, cumplidas, dirijan nuestra operativa en un determinado sentido, y otra muy distinta dar por supuesto lo que todavía no lo es.

Por supuesto, el calentamiento debería obviar algunos pequeños detalles, tales como el que, antes de cualquier compra en el título, sería muy conveniente esperar a ver al precio superar esa zona de fuerte resistencia que cotiza en los 3,25 euros, o incluso la dejada recientemente por una isla bajista en la zona de los 2,91 euros; o que se debe aceptar que el stop verdaderamente fiable cotiza en los 2,47 euros, demasiado lejano quizá considerando los guarismos a que cotiza el precio. Pero, ¿qué son estos ínfimos detalles cuando lo que estamos ofreciendo en bandeja es una revalorización cercana al setenta por ciento?

Sólo faltaría añadir un título escueto y contundente, como el que hemos elegido para este artículo, suprimiendo, claro está, los signos de interrogación.

Esperamos que el avezado lector haya sabido distinguir lo que en este análisis hay de ironía y lo que hay de realidad técnica. Separar el grano de la paja es algo que nunca se cita en los manuales de bolsa, pero que constituye la primera de las lecciones que hay que aprender antes de poner nuestro dinero en manos del mercado.

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